Updated on September 9, 2026.
Mantener el colesterol en niveles saludables es un aspecto fundamental en el control de la diabetes tipo 2. Los niveles altos de colesterol contribuyen a la enfermedad cardiovascular (del corazón y de los vasos sanguíneos). Esto incluye la enfermedad arterial periférica (EAP), un estrechamiento de las arterias en las piernas.
Los niveles altos de colesterol también son un indicador y un factor que contribuye a la neuropatía diabética, una complicación grave de la diabetes que implica daño en los nervios. La neuropatía diabética y la EAP pueden causar diversos problemas y, en casos graves, pueden derivar en la amputación de la extremidad afectada.
Conceptos básicos sobre el colesterol
Al hablar del sistema cardiovascular, el colesterol se refiere a las grasas o lípidos que circulan en la sangre. Hay tres tipos principales de grasas en la sangre que los profesionales de la salud evalúan cuando se realizan análisis de sangre:
- LDL, o lipoproteína de baja densidad. Se le conoce como el "colesterol malo". Un exceso de esta grasa en circulación contribuye a la acumulación de placa que estrecha las arterias.
- HDL, o lipoproteína de alta densidad. Se le conoce como el "colesterol bueno". Cantidades más elevadas de esta grasa se asocian con un menor riesgo de enfermedad cardíaca.
- Triglicéridos. Son otra forma de grasa en la sangre, y su exceso contribuye a la acumulación de placa en las arterias.
Su profesional de la salud también evaluará el colesterol total, que es la combinación de LDL y HDL. Las personas con diabetes tipo 2 tienden a presentar niveles más altos del colesterol malo y niveles más bajos del colesterol bueno.
Aspectos esenciales de la neuropatía diabética
La neuropatía diabética es el daño a los nervios causado por tener diabetes. ¿Cómo ocurre este daño? Es complejo e involucra muchos elementos diferentes del proceso metabólico. Una explicación breve y simplificada es que los niveles elevados de azúcar en la sangre alteran la manera en que el cuerpo se comporta a nivel celular. Los niveles elevados o anormales de glucosa en sangre, LDL (y niveles bajos de HDL), triglicéridos, ácidos grasos libres y proteínas inflamatorias tienden a presentarse de forma simultánea cuando una persona tiene diabetes. Además de contribuir a la placa arterial, estos factores dañan las células. También dificultan la capacidad de las células para reparar el daño y reproducirse. Con el tiempo, los tejidos y órganos del cuerpo dejan de funcionar con normalidad. Esto provoca muchas complicaciones, como enfermedades cardiovasculares, enfermedades renales, problemas oculares y neuropatía diabética.
La forma más común de neuropatía diabética es la neuropatía diabética periférica, que afecta a los nervios de las extremidades. Las piernas y los pies son las partes del cuerpo afectadas con mayor frecuencia. Los síntomas incluyen ardor, dolor, hormigueo, problemas de equilibrio y problemas sensoriales. Las personas con neuropatía diabética periférica también corren el riesgo de sufrir problemas en los pies, como llagas y úlceras. Padecer enfermedad arterial periférica también contribuye a esto, ya que disminuye el flujo sanguíneo hacia las piernas y las extremidades inferiores. Debido a que la diabetes y la EAP dificultan la cicatrización de las heridas, las llagas y las úlceras son propensas a infectarse. Cada año, decenas de miles de pacientes diabéticos se someten a cirugías para amputar una extremidad que presenta una herida infectada, con mayor frecuencia los pies o la parte inferior de las piernas.
La neuropatía autonómica es otra forma de neuropatía diabética que afecta a los órganos internos, como la vejiga, los órganos sexuales, el corazón y los ojos. Puede causar latidos cardíacos irregulares, incontinencia urinaria y disfunción sexual, entre otros problemas. Menos comunes son la neuropatía focal, que afecta a un solo nervio (el síndrome del túnel carpiano es un ejemplo), y la neuropatía proximal, que afecta a los nervios de las caderas, los glúteos o los muslos, y que por lo general ocurre en un solo lado del cuerpo.
Protección contra la neuropatía diabética
La mejor manera de protegerse de la neuropatía diabética, así como de otras complicaciones de la diabetes, es mantener la diabetes bajo control. Esto significa mantener la glucosa en sangre en los niveles objetivo. También implica mantener el colesterol y los triglicéridos en niveles saludables. Si está tomando algún medicamento para la diabetes, tómelo exactamente según las indicaciones de su profesional de la salud.
Aunque existen numerosas opciones para tratar la diabetes, todo plan de tratamiento debe centrarse en el ejercicio regular y la alimentación saludable. Si sus valores no están en los niveles objetivo, trabaje con su profesional de la salud para encontrar formas de mejorar su plan de tratamiento.




